martes, 22 de febrero de 2011

Ya están aquí. Las vacaciones de fin de semestre han llegado.
Esto sonaría mucho mejor si no implicara sus 7 días y sus 7 noches con las niñas en casa (bueno 9 porque le sumamos el fin de semana previo).

Si martes y miércoles ya me parecía demasiado imaginaos esto. Menos mal que en esta ocasión cuenta con Sonja que estará en casa todo este tiempo.

¿Que implica tenerlas en casa?
Tanto teimpo libre cómo tienen se aburren en cero coma, así que consecuentemente se pasan el día entero quejándose, llorando, gritando...
Para que hoy la madre dijera de una de ellas "es que simplemente...no me gusta" imaginaos hasta que límites llegamos.

Sin ir más lejos, ayer los angelitos casi me hacen llorar.
Les dije que antes de empezar a jugar en la habitación tenían que dejar el salón cómo lo habían encontrado. Pues no empezaron las dos a atacarme verbalmente. Sacaron de algún rincón de su mente el día en que fregando se me escurrió un cuenquito y se descascarilló un poco el borde.
Que no tenían que recoger el salón, que yo no era nadie para obligarles, que era horrible, que se lo había hecho pasar fatal a su madre, que ella estaba enfadadísima conmigo porque yo solía le rompía sus cosas; que a nadie en esta casa le gustaba proque era mala, y que su madre había tenido que pagar muchísimo dinero por mi culpa, porque había roto el cuenco....
De nada sirvió que les dijera que se callaran, imitaban todo lo que yo decía, aún encima con voz burlona.
En cuanto llegó su madre y vió el percal pidió explicaciones. Menudos berridos soltó. No dejó de pedirme disculpas y repetir que no me lo tomara cómo algo personal, que no sabía de dónde habían sacado las niñas esas cosas. Cierto o no, a mi me dejaron bastante chof.

Viendo que la situación se nos iba de las manos, o sacábamos a las niñas de casa o aquello se convertiría en el apocalipsis.
Sonja optó por la piscina, y como todas en este país, estaba en un centro de aguas termales.
Primera cosa que veo nada más entrar, la obesidad afectaba al 70% de la chavalería que había alli dentro. A muchos les sobraban los manguitos. Venían con flotador de serie.
Me chocó bastante porque se suponía que los niños del campo eran la  última esperanza de infante sanote. Está claro que no es así, las consolas y bollería industrial también ha llegado al pueblo, y lo gritan a los cuatro vientos.

Un par de horas allí metidas, en aquel caldo a 30 graditos, fueron suficientes para cansar a los angelitos. No tardaron nada en caer dormidas.
¡Objetivo conseguido!

Pero ya sabemos cómo va esto y después de unas horas de sueño, las pilas se recargan más de lo necesario.
Había que buscar una solución rápida y ya que el deporte era el único as que podíamos sacarnos de la manga...hoy a ponerse los patines.
Hasta el pueblo de al lado nos fuimos en busca de un lago en condiciones (el de Thal está a medio congelar).
Yo, emocionada con eso de que iba a ser la primera vez que patinaba en un lago.
Ahora os digo, ese aura de idealismo que envuelve dicha acción....¡olvidaros! y menos si está nevando.
Sólo hay baches, zonas de hielo machacado donde se te frenan los patines, resbala el doble que una pista normal...vamos que me costó pillarle el truco. Eso sí, grande era un rato.
A pesar de mi pequeño desencanto con la novedad, fue toda una experiencia y nos lo pasamos muy bien.

No me tengo que quejar por que en lo que va de semana estamos solucionando bastante bien el "problema" niñas/tiempo libre. Mañana por ejemplo, nos vamos a los cuadras. Me han hablado de caballos, pero no se que haremos exactamente  jeje ya os contaré mañana por la noche.

Por el momento me voy a la camilla y a mentalizarme para la jornada venidera.

Un saludo a todos!

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