Parece mentira pero ya toca actualizar, y es que recibiendo una visita cómo esta es normal que haya cosas que contar.
Ayer aterrizó en tierras austriacas, ¡Carlos! Fue a horas no adecuadas pero se le perdona; al fin y al cabo me hará compañía en los próximos 4 días.
La aventura comenzó con una pequeña mentirijilla a Sonja. Mi vecina Marlene al enterarse de que Carlos vendría hasta Thal en taxi, porque nadie de mi familia le recogería, empezó a movilizar al personal en su casa. Ella y su madre tenían cierta curiosidad por conocer a ese visitante español, así que se ofrecieorn más que encantadas a recoger a Carlos en el centro de Graz.
La pequeña mentira que os comentaba antes es resultado de este favor. Imaginaos cómo le sentaría a Sonja saber que la vecina me lleva al centro a recoger al churri. Se sentiría la peor anfitriona del mundo y el cabreo sería monumental. Así que lo disfrazamos y sólo comenté que Marlene y yo queríamos darle una sorpresa, y que las dos iríamos al centro en autobus y volveríamos los tres juntitos en taxi.
Todos contentos y Carlos se ahorraba un dineral.
Sonja esperaba que apareciera por casa sobre las 23,30...y al ver que la luz automática de la entrada se encendía y que eran las 23,00, casi infarta pensando que alguien rondaba la casa.
Mayor fue nuestro susto al verle con la cara pegada a la cristalera oteando con mirada de psicópata y pelos de loca.
Se apartó de la ventana enseguida para ir al baño y peinarse un poco antes de que entraramos jeje.
Recibió al invitado de mil amores. Y he de decir que está siendo encantadora. Igual que cuando llegué hace 4 meses.
Sólo lo quiere cebar y le ofrece cosas en todo momento. Tiene conversación para rato y se ríe todo el tiempo...¡no grita!
A pesar de tanta amabilidad, también preferimos estar a nuetsro aire, y hemos comenzado la visita con una caminata de dos horas y media por Thal.
Hemos visto los lugares de interés, como la iglesia, los caballos, la escuela, el lago, la casa de Arnold...
¡La casa de Arnold!
Imaginaos nuestra sorpresa al ver que a pocos metros de la iglesia se hallaba esto:
Ahora ya se que más menos, estoy a 2853 km de casa.
Continuamos la jornada con una toma de contacto con Graz. Las principales calles, el ayuntamiento...una parada para comer una pizza increiblemente buena...la torre del reloj, el casco viejo.
Pero sólo ha sido el comienzo, aún tenemos tres días para explorar a fondo el territorio.
De momento el invitado se lo estás pasando estupendamente (¡intento daros envidia a algunos, a ver si os animais!)
En la medida de lo posible seguiré informandoos de la visita a Graz, sus museos y castillos.Su gastronomía y cómo no, los lugareños.
Antes de irme a la cama, quiero daros las gracias a todos por vuestros mensajillos. Menuda ilusión ver semejante tira de postales, todas escritas. Ya tengo ánimos para un mes más.
No me esperaba tanta cosita de España para mi, en ¡la maleta de Carlos!
Un beso muuuuuy gordo a todos, os echo mucho de menos.
¡Nos vemos en dos meses!
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