domingo, 6 de febrero de 2011

Tengo que ponerme las pilas, porque los últimos dos días han sido moviditos y tengo bastante que contar; así que alla vamos.

Remontémonos al viernes. Una menda se levantó a las 7,15 de la mañana para a las 8 estar más que lista y empezar con la organización de lo que esa tarde se nos venía encima: "el cumpleaños de las gemelas"
Todavía con legañas en los ojos me puse a inflar globos. A esto hay que sumarle que antes de soplar, tenía que meter gominolas, piruletas o caramelos dentro.
Me quedaron los dedos tontos de hacer fuerza para abrir la boquilla de los globos y meter las chuminadas varias. Mira tu que por la noche tenía una ampolla en uno de ellos.

Tres cuartos de hora después y un pulmón menos ya tenía listo el arsenal de globos para el juego de los dardos, y unos cuantos de reserva.


La cosa no acabó ahí...seguí inflando globos, por que claro, ¿cómo si no iban a jugar al juego del "baile con globo atado al tobillo"?
Ahí perdí el último pulmón que me quedaba.
Colocamos banderines, preparamos las bolsas de caramelos para los niños, bebidas, premios...vamos, que no paramos. Especialmente yo, porque la jefa pasaba más tiempo en el piso de arriba fumándose un piti o hablando por el móvil que echando una mano.
En uno de esos momentos de soledad y paz en el sótano, empecé a colocar con calma los globos en el corcho. Mala pata, que se me calló el celo y cuando me agacho a por el veo algo debajo del sofá...me quedaba a unos 3 metros, y no estaba muy segura de si lo que veía era un efecto óptico o lo que estaba pensando que era. Señoras y señores, sorpresa al acercarme y verlo de cerca. ¡Una rana!
Si, de esas de verdad y verde; con la pequeña particularidad que esta estaba tiesa.
¿Cómo entró? nadie lo sabe, ¿cuanto tiempo llevaba ahí sin ser descubierta? todavía menos idea.
No soy una gran amiga de estos bichos así que dejé que Sonja se encargará de ella escobón y recogedor en mano.
Imaginaos cómo era que además de estar mas tiesa que la mojama, había muerto con las ancas bien estiraditas, y no entraba en el recogedor. Yo me hice la sueca y seguí con mi trabajo mientras la otra se apañaba con el bicho.

Una vez acabamos con la planta baja, tocaba preparar la mesa de la merienda. Serpentinas, confetti, platos rosas, servilletas rosas...y muchos caramelos.




 


En el periodo de tiempo entre la planta baja y el comedor, tuve que hacer la comida, y recoger todo a la velocidad de luz para cumplir el horario establecido y que diera tiempo a todo.
No paramos ni un sgeundo, en cuanto la mesa estuvo lista, corre escaleras arriba y empieza a preparar a las niñas. Aquí tienen por costumbre disfrazarse siempre que haya una fiesta.
Por fin teníamos un gato y una gheisa. Justo a tiempo para recibir a los primeros invitados.
La casa se llenó enseguida de chavales....bueno eran 13 niñas y un niño.
Los tuvimos entretenidos jugando y con entregas de premios hasta que llegó al mago. ¡Por fin un respiro de una hora!



 








Confieso que aunque sólo me enterara de la mitad de lo que decía el hombre, me pareció super entretenido y me lo pase bomba.
Cual fue mi sorpresa cuando acabó el show, que, no recuerdo cómo, el mago me soltó una parrafada en español. Ahí donde lo veis, casado con una de Santo Domingo.

Por fin llegaba el momento de la tarta. Gran decepción al ver...que no había tarta. Sólo los bollos típicos de aquí, llamados Krafen. Resumiendo, un tipo de donuts sin agujero, relleno de mermelada de albaricoque.
Pues hala, uno para cada uno y tan contentos.

Ya sólo quedaba una hora de fiesta, poco más había que hacer con los chavales, así que Sonja se encargó de ellos. Poco podía hacer yo si ninguno hablaba inglés.
Por fin empezaron a llegar padres para recoger sus pertenencias y dejarnos en una paz absoluta. ¡Que maravilla!

Un día más llegaba a su fin en la tranquila Thal....pero esperaos que llega el ¡sábado!



Amanezco a las 9,30, ya no hay estres de fiestas ni organizaciones varias. Hoy me tomo el día libre y me voy a pasar la mañana con Marlene a la ciudad.
Nos pasamos por el mercado para hacer un par de recados para su madre.
No era un sitio muy grande, pequeñito, modesto, pero con lo suficiente. Nadie usa bolsas de plástico, la gente va con su cestita paseándose por los distintos puestos.
Encuentras lo básico: carne, pan, verduras,frutas, huevos y flores.


 

Después nos dimos una vuelta por la ciudad. Estuvimos en varias tiendas, en un intento frustrado de shopping. Y acabamos nuestra jornada una cafetería con mucho encanto donde estuvimos largo y tendido de cháchara acompañadas de un chocolate caliente.

Nos separamos; ella volvía a casa y yo tenía que pasar por el hotel a hacer la reserva.
Aparecí por casa a las 4 de la tarde. Sólo estaba Sonja, tomándose un café con una amiga. Ico se había llevado a las niñas a casa de la abuela.
Hubo cambio de turno, alrededor de las 5. Sonja se iba, tenía concierto esa noche, una sesión que duraría hasta las tres de la mañana, y al mismo tiempo cruzaban la puerta los tres que faltaban.

Pasaron las horas, y alrededor de las 7 llaman a Ico. Era Gert el jefe de Rebeka, había fiesta en el cnetro deportivo del pueblo y querían saber si me animaba a ir con ellos. De primeras no me decídia, no me apetecía nada, y menos sabiendo como era la de Praga de fiesta.
No tu ve opción, Ico decidió por mi. En una hora me recogerían, no había vuelta atrás.
Puse la mejor de mis caras (en la medida de lo posible) y allí fuí.

La verdad es que la noche no prometía mucho. Con una copa de prosecco en la mano, intentaba enterarme de alguna de las conversaciones que se desarrollaban a mi alrededor. Rebeka no ayudaba mucho, y si alguien intentaba hablarme en inglés ella tenía que contestar en alemán.
Un par de proseccos después la chiquilla se volvió más normal y entabló conversación conmigo. A partir de ahí mucho mejor.
Conocí a varias personas, y cosas de la vida, me he comprometido a jugar al voleibol los viernes.
Así conoceré a más gente y haré algo de deporte, aunque sólo sea hora y media.

La noche pasó entre bailoteos, intento de aprendizaje de polka y peticiones de flamenco.
No acababan de entender que yo era del norte y que las sevillanas no se bailan por ahí.
Bueno también tengo que decir, que yo era de las pocas que no iba disfrazada, y poco tardaron en ponerme algún complemento. Vamos que hasta pasé desapercibida.

 
 


 




La verdad es que con lo poco que me apetecía ir, me lo pase genial. Me estuve riendo toda la noche, y la gente de lo más enrollada.
Hubiera sido una pena perderse este espectáculo.

De hoy, poca cosa puedo decir, la familia entera vino a casa, merienda, más regalos para las niñas, recoger, limpiar....y actualizar el blog!
Y hasta aquí los últimos acontecimientos.

Espero haberos hecho amenos los minutos que hayais tardado en leerlo =)


Hasta la próxima actualización.
Un saludo a todos!

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