martes, 11 de enero de 2011

Ya le voy cogiendo el ritmo a esto.
Ocho de la mañana todos en pie; desayuno completo, aunque tu estómago te pida a gritos que no metas más comida;comprobar que las niñas se han vestido correctamente; enfundarse en esos pantalones que limitan un poco tus movimientos y tirar para las pistas.

La clase aún no ha empezado y yo salgo de la caseta de alquiler sudada. Supongo que es lo que tiene pelearse con las botas de esquí.
Lista para una nueva lección. Hoy toca ponerse los esquís y cruzar la carretera con ellos hasta las pistas para principiantes (digo pistas por decir algo....porque no pasa de ser una suave loma).
Teniais que vernos, parecíamos una fila de patitos detrás de mamá pata, parando el trafico y muuuy torpes en cuanto a movimientos.
Superado el primer contratiempo nos ponemos manos a la obra.
Mirad si hemos mejorado que hemos cambiado a una pendiente más pronunciada y con "ascensor" (así le llaman, y no pasa de ser una cuerda que te arrastra).
Hemos estado trabajando el esquí en paralelo. Todavía tengo serios problemas para girar, pero me consuelo con saber frenar.

El profesor sigue llamándome la españolita, y la verdad es que le entiendo. Con el mix de nacionalidades que hay en el grupo, debe ser más fácil para él recordar de dónde somos que nuestros nombres en sí.

En resumen, me lo estoy pasando pipa y ya tengo dos coleguillas en clase, una turca y una austriaca, las dos de 40 y algo.

Una buena noticia es que mañana dejamos la "bunny hill" o colina del conejito (la llaman así en plan broma, porque es para niños), para ya meternos en temas más serios.
El curso acaba el viernes así que más me vale hacer un esfuerzo y aprender a defenderme sola si no la semana que viene las pasaré canutas.


Dejando a un lado las clases, en cuanto a la vida en "casa", la cosa va yendo.
Sigo aguantando comentarios que no vienen a cuento o gritos y enfados por parte de Sonja pero que le vamos a hacer, es su carácter.
Sin embargo no me estoy cortando un pelo; hago caso omiso a lo que me dice, y únicamente me ciño a tareas básicas. Ya esta bien de ser la criada, bastantes cosas hago y rara vez oigo una palabra de agradecimiento.

Hoy ha sido diferente; al no estar ella (tenía que volver a Graz por trabajo), el ambiente era más relajado.
Hemos comido fuera, he podido dormir una siesta a gusto...y hemos rematado el día con una tremenda cena! y todo ello sin gritos. ¡Que gusto!
La cena fue con motivo del cumpleaños del hijo de uno de los rusos, concretamente del YoYo (le he puesto ese mote, porque sólo habla de él mismo)
Menudo banquete. Cómo se nota que es millonetis. Solomillo para todo el mundo, los mejores vinos de la carta (aunque yo soy más de agua mineral),tarta con vengalas, música de cumpleaños...y todo el restaurante mirando.
No estuvo mal; aunque el hombre me tocó al lado y su conversación acaba siendo aburida. No le importa tu vida, el sólo quiere hablar de todo lo que ha visto y de todo lo que conoce y de fiestas privadas en Moscú con Sarkozy.

En fin, la velada terminó...y mañana más.

Lo único que me importa en estos momentos es meterme en la cama y que las niñas no me despierten a las seis.


un saludo a todos!

3 comentarios:

  1. vas pekerrecha!!!!!! k al final de la semana estas lista para las olimpiadas de invierno jejeje

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  2. kería decir vamos!!!! pero este ordenador me borra letras jajaja

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  3. Uno que sigue el blog todos los días ahora se queda con la intriga de que hizo Vic el miércoles! :D
    Esto engancha como una telenovela! A diferencia que ésta esta basada en hechos reales, y que las caídas en el hielo duelen de verdad!
    Un abrazo y mucho ánimo!

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